“Ante nuestros ojos aparecen en lucha dos tradiciones; lejos de conducir el mismo contenido nocional son antagonistas. La una transmite sin disimulo la religión del verdadero Dios, y es la Tradición apostólica, en la cual la tradición primordial está totalmente incluida. La otra, llamada por los neognósticos Tradición primordial, transmite, bajo un disfraz de luz, la religión tenebrosa que quiere ponerse en el lugar de Dios”. (Jean Vaquié, Ocultismo y fe católica: los principales temas gnósticos).

martes, 1 de septiembre de 2026

OTRO GNÓSTICO: ANTONIO LAS HERAS



 

Por FLAVIO MATEOS

 

Típica conducta liberal, la del diario La Prensa, que el domingo próximo pasado, a la vez que dio a conocer un artículo laudatorio del Padre Castellani, rememorando su novela parusíaca “Su Majestad Dulcinea”, publicó un artículo del esoterista y masón, Dr. Antonio Las Heras, reivindicatorio de René Guénon.

Debemos, pues, adscribirlo a nuestra galería de personajes gnósticos que suelen proliferar e influir en las gentes o muy poco cultivadas o muy desprevenidas del ambiente cultural, literario y artístico.

Presentado como “doctor en Psicología Social y magister en Psicoanálisis; parapsicólogo, filósofo, historiador y escritor”, se trata verdaderamente de un chanta y figurón que hace décadas deambula por radios y canales de televisión con total impunidad, mientras no pierde oportunidad de fotografiarse con cuanto personaje de la política o la farándula se le cruce. Ya se trate de Milei o Larreta, ya de Ricardo Iorio o viejos rockeros decadentes, ya del descarado sodomita Pepe Cibrián, del gurú del comercio New Age Claudio María Domínguez, del gnóstico García Bazán, del hereje Ansel Grun o del Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, Jorge Alejandro Vallejos.

Del mismo Las Heras se dice en una reseña de uno de sus libros que “ha recorrido todos los peldaños de la Masonería hasta el Grado 33, máximo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado”.

Miente, por supuesto, en su reivindicación “filantrópica” de la masonería, y miente afirmando que tanto San Martín como Belgrano fueron masones. Sobre este último, su libro ha sido publicado por “Grupo Argentinidad”, una editorial que se dedica a editar libros sobre Malvinas (¿en serio éstos son patriotas?).

Tampoco este personaje farolero se ha privado de unir firmas en un libro con el “obispo” Manuel Acuña, líder de una secta (que tampoco se privó de buena relación con Jorge Mario Bergoglio)

Está claro que pululan los masones en los medios de difusión y hasta en el ambiente rockero. Ahora, que el diario La Prensa, que tiene tres o cuatro prestigiosas firmas, incluya columnas de este señor tan poco serio, como, digamos de paso, algunos otros que escriben sobre “espectáculos”, muestra a las claras que aquellos que se internan en estos medios deben tener un extremo cuidado y hacer un discernimiento riguroso.