“Ante nuestros ojos aparecen en lucha dos tradiciones; lejos de conducir el mismo contenido nocional son antagonistas. La una transmite sin disimulo la religión del verdadero Dios, y es la Tradición apostólica, en la cual la tradición primordial está totalmente incluida. La otra, llamada por los neognósticos Tradición primordial, transmite, bajo un disfraz de luz, la religión tenebrosa que quiere ponerse en el lugar de Dios”. (Jean Vaquié, Ocultismo y fe católica: los principales temas gnósticos).

martes, 18 de noviembre de 2025

FLIGHT RISK O EL DESAFIO HITCHCOCKIANO DE MEL GIBSON

 


Por REDUCO

 

Amenaza en el aire (Flight Risk, Estados Unidos/2025). Dirección: Mel Gibson. Guión: Jared Rosenberg. Fotografía: Johnny Derango. Música: Antonio Pinto. Edición: Steven Rosenblum. Elenco: Michelle Dockery, Mark Wahlberg, Topher Grace. Distribuidora: BF Paris. Duración: 90 minutos. Calificación: solo apta para mayores de 16 años.

Decía el maestro John Ford: “Los arquitectos no sólo crean monumentos y palacios. También construyen casas … Lo mismo pasa con las películas.” Es lo que cumple decir en este caso de Mel Gibson.

Luego de grandes desafíos, de palacios y hasta catedrales, como La Pasión de Cristo, decidió dirigir un film pequeño, es decir, construir una casa, o más bien una casita. Pero, como Gibson es un consumado constructor de films, puede demostrar su talento en un proyecto menor, pero que por eso mismo es desafiante, porque, a la manera hitchcockiana, se plantea un reto formal: sólo tres personajes, dentro de un pequeño avión, volando sobre las montañas de Alaska. Con esto solo hace un filme trepidante, que lo tiene a uno atrapado de comienzo a fin sin poder dejar de estar suspenso de lo que va a ocurrir. Es lo básico del cine, aquello que caracterizaba a Hitchcock en grado superlativo: 1) el suspenso, 2) a partir de un personaje en peligro, 3) con el cual se nos ha llevado a identificarnos, 4) personaje que tiene sus debilidades y que es amenazado por un malo “de película”. Como trasfondo, un dilema moral, una culpa del personaje principal que pugna por expiar a lo largo de la película, y que es precisamente su “talón de Aquiles”. El malo, en este caso, hace el oficio del diablo: acusador, mentiroso y homicida.

El guión que le dieron a Gibson estaba muy bien construido, sin dudas. Pero el director le ha dado su “nervio” poniéndolo en escena, eligiendo al reparto adecuado, y sabiendo perfectamente dónde colocar la cámara. Formalmente es un film sin fisuras, porque si bien puede tener sus convencionalismos, y se le pueden ver las costuras, no se ha propuesto Gibson realizar una obra de arte sino una pequeña artesanía del cine de acción y suspenso. No obstante lo cual la película ha sido duramente vilipendiada por una gran masa de cretinos que sigue sin perdonarle a Gibson “La Pasión” o sus comentarios supuestamente “antisemitas”. A esta altura para algunos es “irredimible”. Se embromarán ellos.

La peripecia de Amenaza en el aire transcurre dentro de un pequeño avión en el que la agente del FBI Madolyn Harris (muy bien en el papel Michelle Dockery) traslada desde Alaska a un prófugo que acepta testificar contra su antiguo jefe mafioso a cambio de protección (de allí en parte el título de “Flight risk” que en un contexto legal significa “riesgo de fuga”). Al comando de la aeronave está el extravagante piloto “Daryl Booth” (estupendamente interpretado por Mark Wahlberg), que a poco levantar vuelo descubrirá su verdadera naturaleza…no queremos abundar para el lector que no ha visto la película, pero sepa el lector que vamos a recurrir al famoso spoiler en cualquier momento. Inevitable hacerlo en una crítica, porque ésta significa el juicio de toda la película y su justificación implica dar los detalles necesarios para apoyar nuestra apreciación.

Como sucede con Apocalypto, una vez que la tensión se apodera de la pantalla, va in crescendo hasta llegar al final, con una resolución atrapante más una típica vuelta de tuerca. No se le pida mucho más, ni simbolismos jugados o contenido político o religioso. Gibson ha entendido que no podía forzar la historia mediante agregados externos que hubieran sido muy evidentes. Tal vez la mención de Dios sea la perfecta cuando le avisan a la protagonista que el malvado ha muerto, a lo cual no puede sino lanzar con gran satisfacción y alivio un “Gracias a Dios”. Lo que no obsta para que ella deba seguir luego su pelea.

Tres espacios se suceden en la película: una cabaña, un avión, una ambulancia. Cada espacio es más pequeño que el otro, como un muestrario de cómo la protagonista va perdiendo la confianza en el mundo hostil que la rodea, a la vez que la coloca en una situación de vulnerabilidad que la vuelve enteramente humana y por lo tanto interesante para nosotros. Quizás eso es lo que hace funcionar la película: la mujer amenazada por el mal, cuyo triunfo es aun mas meritorio.

De algún modo, esta amenaza que hostiga y acorrala parece funcionar como una metáfora de cómo Gibson se ha ido sintiendo arrinconado cada vez más en su convulsionada vida artística en un medio hostil, dominado por agendas repelentes a las cuales no quiso prestarse a servir.  Sin embargo, como su heroína, al fin termina saliéndose con la suya.